Nuestra Historia


HISTORIA DE LA BIBLIOTECA PÚBLICA MUNICIPAL DE TULUÁ

La primera vez que se habló del establecimiento de una Biblioteca Pública de Tuluá fue en mi 1910 cuando la junta designada por el Concejo Municipal para organizar los festejos del Centenario y que debían celebrarse con ocasión de tan magna fecha, integrada por los señores, doctor Tomas Uribe Uribe, Norberto Cardona y Pedro Calderón Domínguez, le hizo saber a la corporación que de los fondos que se recaudaran con tal fin se destinaría una partida para la formación de la Biblioteca Céspedes.

Así se hizo y se organizó la Biblioteca. Veinticuatro años después, al producirse el fallecimiento del doctor Uribe, la biblioteca del ilustre medico pasó a engrosar, por voluntad de sus familiares, la denominada Céspedes que con el nombre de Biblioteca Tomas Uribe Uribe, funcionó siempre en el local de la escuela “Caldas”. Más vinieron otros tiempos. La escuela Caldas que por entonces funcionaba en el edificio donde hoy está la Alcaldía y sus dependencias, cambio de sede y la Biblioteca no se sabe adonde fue a parar.

Durante la administración municipal del Mayor Alberto Lozano Cleves (1952), pundonorosa unidad del ejército de Colombia, quién con lujo de competencia desempeño por varios meses la Alcaldía del Distrito, por iniciativa suya fundó la biblioteca municipal, con aportes de los particulares y del municipio, dotándola de obras de renombrados autores nacionales y extranjeros, y de mobiliario. La biblioteca funciona en el Palacio Municipal.” (1)

Para 1958 el alcalde de la época Oscar Londoño Pineda con el apoyo del Concejo Municipal y algunas personalidades de la municipalidad dispuso que el que el local que ocupaba la oficina de Catastro en el lobby del Palacio Municipal fuera destinado para la Biblioteca Pública como el más adecuado por su amplitud y fácil acceso al público. Para ello los concejales Saulo Victoria Viveros y Octavio Arias Miranda, obtuvieron una apropiación de diez mil pesos ($10.000.oo).

En cuanto a los enseres (estantería, mesas, sillas y elementos de decoración), fueron acreditados por la firma Mejía Ortiz y Villegas Ltda. Ya que con el local debidamente amoblado se organizó la Biblioteca y se procedió a su inauguración el 
3 de Octubre de 1959, en sobrio acto al que asistieron destacadas personalidades del mundo intelectual. Se designó como bibliotecario a Francisco Gálvez Osorio, historiador e intelectual de la ciudad.

“La Biblioteca continuó su difícil camino. Se la dotó de sala de lectura, sección de extensión cultural y se organizaron las semanas culturales feria del libro, conferencias periodísticas, a cargo de destacados intelectuales, cine cultural, patrocinado por el Consulado americano de Cali y la embajada Alemana, presentación de los valores intelectuales del terruño y se inició la organización de la Biblioteca de autores tulueños con la presentación de un proyecto contentivo del discurso del Doctor Luis Enrique Romero Soto, titulado “La palabra escrita”, de hermoso corte clásico.”

NUEVA ETAPA

Al retirarse el Señor Gálvez Osorio de la dirección de la biblioteca para hacer entrega de ella a la señorita Yolanda Quintero, designada para el cargo por la Alcaldía Municipal y quien se había especializado en Bibliotecología en Bogotá, ya se habían adelantado las diligencias tendientes a construir un espacio para la Biblioteca, a fin de asegurarle estabilidad y firmeza, pues ocurría que cuando las autoridades municipales necesitaban espacio para una nueva dependencia de la Administración, echaban mano como primer recurso al ocupado por la Biblioteca. Y fue así como ya en posesión de la “maqueta”, se visitó por parte de los miembros de Consejo las ruinas de lo que iba a ser el Hotel de Turismo Libertador, en un extremo del parque Bolívar, sugiriendo levantar allí el edificio para sede de la Biblioteca.

Acordada en definitiva la construcción en dicho lugar, se procedió a destruir tales ruinas dejando el bloque central como base para levantar la construcción. La sociedad de Mejoras Publicas donó los planos en forma gratuita, planos que fueron confiados al arquitecto Carlos Alberto Potes, a un doctor Pizarro y a un ingeniero de los cuerpos de Paz, que estaba de paso en Tuluá y a otros profesionales. Listo los planos, don Francisco en colaboración con el doctor Potes y el señor Heriberto Aguilar se pusieron en contacto con el gobernador de entonces doctor Humberto González Narváez y solicitaron al diligente mandatario la colaboración del departamento para llevar a cabo la construcción de la obra, ya que con los recursos municipales era imposible llevarla hasta su terminación. 
(2)

Para el mes de abril de 2000 mediante Acuerdo Municipal No. 07 se creó nuevamente la Biblioteca Pública, con el fin de tener un mejor contacto con los entes tanto departamentales como nacionales, y así mismo cambio su nombre por Biblioteca Pública Municipal “Daniel Potes Lozano”.

DANIEL POTES LOZANO. Aprendió las primeras letras con los hermanos Maristas en la Escuela Caldas y en seguida con don Manuel Gálvez, señorita Ester Roldán Aguilar, los señores Pedro Ladrón de Guevara y Teófilo Dorronsoro. Inició estudios secundarios en el Colegio de Nuestra señora de los Andes (Yanaconas). Pasó luego al Colegio Nacional de San Bartolomé de los Padres Jesuitas en Bogotá y de éste a Popayán, a la Universidad del Cauca donde se hizo bachiller en Filosofía y Letras. En esta Universidad estudió abogacía y se doctoró con la tesis “Delincuencia Infantil”, el 16 de enero de 1921. Ha desempeñado los siguientes cargos públicos: Fiscal del Juzgado 2º. Superior de Buga; Juez del circuito de Buenaventura; Secretario Privado de los Gobernadores doctores Pedro Antonio Molina y Manuel Antonio Carvajal; juez de Rentas y Ejecuciones Fiscales, en Cali; Magistrado de los tribunales de lo Contencioso Administrativo de Popayán y Cali; de éste fue primer Presidente. Ha sido elegido Representante suplente a la Cámara en dos ocasiones, Diputado a la Asamblea del Valle del Cauca en 1942 y Concejal de Tuluá en el bienio 1941-1943. Periodista: Se inició en estas disciplinas en el semanario El Trabajo que dirigía en Popayán don Juan Clímaco Rivera en 1917. Fue director de la revista de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad del Cauca y ha colaborado en diarios de Bogotá, Manizales y Cali. En Tuluá ha ocupado las columnas de los semanarios que aquí se editan. En 1923 fundó el semanario La Razón y en 1932 fue director de La Frontera hasta el número 11. Como escritor ha publicado dos opúsculos: Panorama Histórico de Tuluá y la tesis de grado.

El Doctor Potes ha hecho una brillante carrera profesional y su especialidad es el Derecho Administrativo. Es uno de los buenos hijos de Tuluá y su amor por la tierra natal se hace manifiesto en todos los actos de su vida. Ha viajado varias veces al exterior, especialmente al Ecuador y al Perú (3).

  1. Paredes Cruz, Joaquín. TULUÁ CORAZÓN DEL VALLE DEL CAUCA. Edición 1953, página 61.
  1. Paredes Cruz, Joaquin. TULUÁ 350 AÑOS, 1639-1989. Edición 1989, páginas 267-273.
  1. Martínez, Guillermo E. y Paredes Cruz, Joaquín. TULUA, HISTORIA Y GEOGRAFÍA.. Edición 1946, Imprenta Departamental.

1 comentario:

  1. Incompleta e inexacta historia, omite la fecha de inauguración de la estructura, una obra muy avanzada para la fechas de su construcción en los años sesenta, y que pasó a formar parte permanente y destacada del perfil urbano de la ciudad. Fue inaugurada con el nombre de Daniel Potes Lozano, cuya colección de libros fue donada al municipio por la Sociedad de Mejoras Públicas, que a su vez la obtuvo de la viuda del abogado y hombre de letras tulueño. No "un doctor Pizarro" sino el arquitecto caleño Vicente Pizarro, socio de Potes Roldán (también en el diseño y construcción del nuevo Gimnasio del Pacífico) contribuyó a la obra, cuyo nombre nunca se "cambió", como afirma incorrectamente la reseña, sino que ciertos políticos intentaron cambiarla en 1999 a la muerte del entonces ex alcalde Potes Roldán. Tal error histórico fue rectificado por personalidades tulueñas que al enterarse del pretendido rebautizo intervinieron para impedirlo, y a cuya insistencia se produjo el referido decreto para constancia permanente del nombre auténtico y original, que sólo entonces vino a consagrarse con la placa que hoy adorna e identifica el edificio. También se rescató el retrato al óleo del doctor Potes Lozano, que había sido retirado de su lugar céntrico original a la entrada del edificio, y habían abandonado encima de unos estantes adonde recogía polvo cuando fue descubierto durante la investigación del pretendido cambio de nombre. En un conato de revisionismo que casi pasa desapercibido, le habrían puesto el de Tomás Uribe Uribe, destacado personaje tulueño que sin embargo nunca tuvo nada que ver con el levantamiento de esta obra. Aunque es una precisión histórica trivial, valga añadir que Daniel Potes Lozano tenía ojos azules y no castaños, como aparece en la pintura, por haberla copiado el artista de una fotografía en blanco y negro.

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